¿Qué es un huracán?
«Huracán» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Huracán (desambiguación).
Ciclón tropical es un término meteorológico usado para referirse a un sistema
de tormentas
caracterizado por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja
presión y que produce fuertes vientos y
abundante lluvia.
Los ciclones tropicales extraen su energía de la condensación de aire húmedo,
produciendo fuertes vientos. Se distinguen de otras tormentas
ciclónicas, como las bajas polares, por el mecanismo de calor que las
alimenta, que las convierte en sistemas tormentosos de "núcleo cálido".
Dependiendo de su fuerza y localización, un ciclón tropical puede
llamarse depresión tropical, tormenta tropical, huracán,
tifón o simplemente ciclón.
Su nombre se deriva de los trópicos
y su naturaleza ciclónica. El término "tropical"
se refiere tanto al origen geográfico de estos sistemas, que se forman
casi exclusivamente en las regiones tropicales del planeta, como a su
formación en masas de aire tropical de origen marino. El término
"ciclón" se refiere a la naturaleza ciclónica de las tormentas, con una
rotación en el sentido contrario al de las agujas del reloj en el hemisferio norte y en el sentido de las agujas del reloj en
el hemisferio sur.
Los ciclones tropicales pueden producir vientos, olas extremadamente
grandes y extremadamente fuertes, tornados,
lluvias torrenciales (que pueden producir inundaciones
y corrimientos de tierra) y también
pueden provocar marejadas ciclónicas en áreas costeras.
Se desarrollan sobre extensas superficies de agua cálida y pierden su
fuerza cuando penetran en tierra. Esa es una de las razones por la que
las zonas costeras son dañadas de forma significativa por los ciclones
tropicales, mientras que las regiones interiores están relativamente a
salvo de recibir fuertes vientos. Sin embargo, las fuertes lluvias
pueden producir inundaciones tierra adentro y las marejadas ciclónicas
pueden producir inundaciones extensas a más de 40 km hacia el interior.[1¿Cómo se forman?
La formación de ciclones tropicales es el tema de muchas
investigaciones y todavía no se entiende perfectamente. Seis factores
generales son necesarios para hacer posible la formación de ciclones
tropicales, aunque ocasionalmente pueden desafiar a estos requisitos:
- Temperatura del agua de al menos 26,5 °C[37] hasta una profundidad de al menos 50 m. Las aguas a esta temperatura provocan que la atmósfera sea lo suficientemente inestable como para sostener convección y tormentas eléctricas.[38]
- Enfriamiento rápido con la altura. Esto permite la expulsión de calor latente, que es la fuente de energía en un ciclón tropical.[37]
- Alta humedad, especialmente en las alturas baja a media de la troposfera. Cuando hay mucha humedad en la atmósfera, las condiciones son más favorables para que se desarrollen perturbaciones.[37]
- Baja cizalladura vertical. Cuando la cizalladura vertical es alta, la convección del ciclón o perturbación se rompe, deshaciendo el sistema.[37]
- La distancia al ecuador terrestre. Permite que la fuerza de Coriolis desvíe los vientos hacia el centro de bajas presiones, causando una circulación. La distancia aproximada es 500 km o 10 grados.
- Un sistema de perturbación atmosférica preexistente. El sistema debe tener algún tipo de circulación como centro de bajas presiones.
¿Dónde son más frecuentes?
La mayoría de los ciclones tropicales se forman en una zona de
actividad de tormentosa llamada Discontinuidad Intertropical (ITF por su
nombre en inglés),[39]
Zona de
Convergencia Intertropical (ITCZ)[40]
o zona de bajas presiones del monzón.[41]
Otra fuente importante de inestabilidad atmosférica son las ondas
tropicales, que causan sobre el 85% de los ciclones tropicales
intensos en el océano Atlántico,[42]
y la mayoría en la región del Pacífico este.[43]
[44]
La mayoría de los ciclones tropicales se forman a una latitud entre
10 y 30º del ecuador,[45]
y un 87% de los mismos se forman a menos de 20º de latitud, norte o
sur.[46]
Debido a que el efecto Coriolis inicia y mantiene la rotación de los
ciclones, estos raras veces se forman o se mueven hasta los 5º de
latitud, donde el efecto Coriolis es muy débil.[45]
Sin embargo, es posible que se formen ciclones en esta región si hay
otra fuente inicial de rotación; estas condiciones son extremadamente
raras y se cree que tales tormentas se forman como mucho una vez cada
siglo.
Ciclón Catarina, un infrecuente ciclón
tropical del Atlántico Sur visto desde la Estación Espacial Internacional
el 26 de marzo de 2004, que llegó a tener viento de hasta 240 km/h.
Esta imagen TRMM muestra la altura de las columnas de lluvia en el Huracán Irene. Las torres más altas —la mayor alcanza los 17 km— producen las lluvias más intensas, mostradas en rojo. Cuanto más alto sube el vapor de agua antes de enfriarse, más intensa tiende a ser la tormenta, ya que estas torres son como pistones que convierten la energía del vapor de agua en un poderoso motor de producción de lluvia y viento; además, estas torres pueden ser indicativas de un fortalecimiento futuro